Educación como realidad.
Históricamente: la educación permite formar personas y pueblos sucesivamente más cultos. Como causa, esta misma cultura influye en la evolución del hombre y de su comunidad.
Socialmente: observamos la presencia de diferentes grados de crecimiento socio – económico según el desarrollo educativo recibido.
Pedagógicamente: se comprueba científicamente que la acción educativa ejercida sobre un sujeto varía según el ambiente y el grado de evolución de éste.
Educación como necesidad vital. John Dewey afirma que la
Nassif sostiene que la
Educación como función social.
Educación como dirección. En este sentido la acción educadora es intensidad y dirección. Hablamos de un enfoque teleológico, en la medida que la educación posee un FIN: perpetuar y mejorar una situación social determinada. Por medio del hecho educativo, el hombre sería capaz de controlar sus pulsiones, encaminando sus actos según una conciencia y libertad moral.
Educación como crecimiento. En este contexto, por medio de la educación alcanzamos mayor grado de ADAPTACIÓN a la realidad: con la intensidad que transformamos a esta última, el entorno también nos transforma a nosotros, en un proceso dialéctico.
texto relacionado con UNA EDUCACIÓN PARA EL ENCUENTRO

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