“Tanto va el cántaro a la fuente…”
Una vez más la intolerancia se apoderó de la cordura y cortó rutas, copó la plaza y removió viejos resentimientos que estaban al acecho.
Volvieron los unitarios y los federales, los gorilas y los zurdos, los negros y los blancos. Volvió la prepotencia y el insulto barato. Volvimos a demostrar que no hemos aprendido nada de los males de la historia,… de nuestra historia.
Nos guste o no, el campo hizo grande a este país y más de una vez nos ha sacado de una crisis. Pero esto no es sólo una cuestión de retenciones y colores de piel, hay algo mucho más profundo en nuestra historia y en cada uno de nosotros. Siempre hemos estado enfrentados entre nosotros y la estocada más aguda comenzó a hundirse aquél 24 de marzo del 76… y todavía sangramos por la herida.
Pero esta vez el campo dijo presente y salió con su bronca, su angustia, su hartazgo a poner un freno a la prepotencia de un gobierno que todavía piensa que todo aquel que no comulga con su resentimiento setentista y su proyecto de país, es golpista. Este “proyecto de país”, así planteado, no es para nada democrático.
No nos pueden hablar de racionalidad, sinceridad, sensibilidad y responsabilidad, como condiciones del ser humano, cuando estas se encuentran ausente en el seno mismo del Gobierno.

1 comentario:
en realidad me meti aca leyendote en el blog de clarin y queria felicitarte por lo que habias escrito, y me encontre con esto., que por cierto me parecio de un hombre que piensa y que escribe muy bien. Felicitaciones!
romina
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