Desnutrición y abandono en el “granero del mundo”
Más del 65% de la población total del país menor de 18 años se encuentra viviendo en la pobreza, la mitad ya casi no come.
Los programas oficiales para combatir la desnutrición y la mala alimentación de niños y madres, una de las principales causas -en
Para UNICEF la subalimentación y la falta de educación de las familias son algunos de los causantes de la muerte, en promedio, de 25 niños por día en el país, muchos de ellos por "enfermedades y contextos evitables". La falta de nutrición de las madres puede llegar a duplicar la mortandad infantil y los niños menores de un año que fallecen no han formado parte del sistema sanitario y de nutrición del país.
El hambre es un crimen y debe ser detenido. Cuando hablamos de mortandad infantil no solamente deberíamos incluir a los pequeños que se lleva la muerte sino también a aquellos niños dañados física, intelectual y emocionalmente antes del nacimiento de las palabras.
La desigualdad social del hambre amenaza gravemente el derecho a la vida y a la dignidad humana. Una desigualdad social generada por la apatía y el desprecio de la clase política argentina hacia los niños y los ancianos de esta sociedad. Faltan "políticas exhaustivas", en materia sanitaria, “para evitar la muerte por año de unos 9.000 niños menores de 12 meses en
Porque en nuestro país no faltan ni riquezas, ni alimentos, ni médicos, ni maestros, falta -en cambio- la voluntad política para construir una sociedad de semejantes donde los panes, en la mesa, estén siempre presentes. Sin una infancia sana es impensable una Argentina mejor. Porque un país que le es indiferente a sus niños es un país que se condena a sí mismo.
Sí, otro país es posible cuando comencemos por alimentar el corazón para combatir el hambre.
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