Cada 18 de julio, cuando escucho las sirenas de las 9:53hs, siento el mismo escalofrío que me invadió aquel lunes de 1994. Por otro lado, me embarga una gran vergüenza por la indiferencia, la corrupción y la falta de respeto hacia las victimas y sus familias. Irrespeto por su muerte, por su dolor, por la falta de justicia.
Ese lunes, 18/07/1994, me encontraba en un pueblito de
Estaba allá sin saber que estaba pasando acá. Estaba allá mientras acá el odio, la intolerancia y la corrupción arrancaban, de la raíz familiar, la vida de 85 seres humanos.
El desprecio y la indiferencia de algunos, etiquetando a las victimas como “judíos”, me inspira la lástima por aquel que no sabe convivir dentro de una sociedad. Esos son parte de una sociedad que no conoce la palabra tolerancia.
Ningún país que se precie de “primer mundo” sabe que sin justicia no hay futuro para ninguna sociedad.
Nosotros los recordamos una vez al año, ellos los lloran todos los días desde hace trece años.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario