Cada vez que un niño nace, este nos recuerda que la Vida en un Regalo de Dios. Cada vez que un niño nace, este nos recuerda que Dios también fue un niño frágil pero lleno de alegría. Cada vez que un niño nace debemos recordar que el Don de la Vida debe ser recibido con regocijo y cuidado con mucho amor y esmero. Desde un punto de vista básicamente humano, desde la dignidad propia que toda vida tiene; debemos respetar y defender la vida por encima de todo acontecimiento, política, religión, etc. Nuestro “ser humanos” nos llama a defender el derecho natural y constitucional más grande que tiene toda persona: LA VIDA.
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