La indiferencia por sobre la seguridad, la ambición por sobre la pasión y la violencia por sobre la dignidad, son el condimento esencial de un fútbol-mafia interesado en recaudar por encima de todas las cosas.
Ahora se dictaminó que sólo entren, a los estadios, los socios del club. Si nunca les dijeron que no a las barrabravas ¿quién las va a dejar fuera? ¿quién va a prohibir la entrada de sus propios simpatizantes?.Queremos parecernos a Europa, siempre vemos que pasa del otro lado del mundo. Europa tuvo actitud, actitud de decir basta, actitud de operar hasta el hueso de la dirigencia y la política de turno. Europa aprende de sus errores.
Fútbol y política vienen tomados de la mano a través de los servicios y prestaciones de los barrabravas. Este no es un problema sólo del fútbol. Este es un problema político que involucra a toda la sociedad. Y mientras los barras sean funcionales a los políticos de turno y a los dirigentes de los clubes, mientras el dinero y la ambición de poder sea funcional a

No hay comentarios.:
Publicar un comentario