La aridez y el sudor del trabajo del hombre.
La suavidad de la caricia de una madre.
La ternura de la bendición del Padre.
Los cinco valores del ser humano;
la fe, la familia, el trabajo, el amor, la entrega.
La oración de Jesús al Padre.
El sí de María.
El perdón del Padre en cada confesión.
El Pan de Vida y el Cáliz de Salvación.
La sabiduría del anciano y el asombro del niño.
La alegría y la tristeza, el dolor y el consuelo.
Pero, sobretodo, en la palma de Dios te encontrás a vos mismo; así como sos, así como Él te creo, así como Él te quiere.
Por eso, y hasta que volvamos a encontrarnos,
que Dios te guarde en

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